¿Cuándo llevar a un niño al psicólogo?

Muchas veces nos encontramos con que no sabemos cómo actuar ante algunas situaciones a las que nos enfrentamos con los niñ@s. Muchas veces no sabemos qué les pasa, pero sabemos que les pasa algo. Podemos notarlo porque su comportamiento ha cambiado, se muestran distintos, mas tristes o retraídos, más rebeldes… El malestar psicológico en los niños se expresa de distintas formas y lleva consigo un problema en su vida cotidiana.

Para poder detectar algún problema de carácter psicológico en nuestros niñ@s, es necesario conocer un poco de qué forma se presentan y así saber cómo detectar que puede ser el momento de consultar con un profesional.

Es importante saber que ir al psicólogo no implica que tenga que haber problemas psicológicos graves. En la vida es muy difícil prepararse para la tarea de ser padres, y es habitual encontrarse perdido a la hora de lidiar con nuestros hij@s. Para ello, el profesional de la psicología sirve para asesorar y ayudar a resolver los problemas que puedan presentar los niñ@s en la vida cotidiana sin necesidad de un problema grave. El profesional puede servir de ayuda para tomar decisiones en lo que respecta a su educación o ayudar en momentos de estrés psicológico de los adultos. Gracias a la atención psicológica profesional podemos reducir la carga de estrés emocional y psicológico a la que muchas veces nos enfrentamos cuando tenemos niñ@s pequeñ@s en casa, ganando de esta forma calidad de vida.

terapia niños y niñas

También se debe destacar la importancia de detectar y abordar de forma temprana los problemas psicológicos que puedan aparecer en l@s niñ@s. Ya que abordarlos de forma temprana tendrá un efecto positivo directo en el futuro del infante.

A continuación te mostramos las formas de expresión de posibles problemas psicológicos que podemos detectar en l@s niñ@s y que pueden clasificarse en 3 categorías:

    1. Problemas físicos, somáticos, internos: Estos problemas se manifiestan en el plano interno del/la niñ@ y los podemos detectar cuando se quejan de malestar físico, ansiedad… También cuando los vemos tristes o deprimidos, etc.
      • Quejas somáticas.

      • Pesadillas frecuentes o terrores nocturnos.

      • Problemas para conciliar el sueño.

      • Se queja de dolores estomacales, dolores de cabeza u otros síntomas físicos de manera muy frecuente.

      • Desánimo la mayor parte del tiempo.

      • Irritabilidad frecuente.

  1. Problemas de conducta, sociales, externos: Dentro de los problemas de conducta típicos encontramos la conducta agresiva, la delictiva. Tambien a la hora de relacionarse podemos encontrarnos con problemas de socialización que pueden indicar problemas emocionales. Dentro de los problemas de socialización podemos encontrar que sus relaciones con los demás son disfuncionales. Por ejemplo, están mas retraídos, sus relaciones son restringidas en cantidad o en calidad, sus interacciones sociales son agresivas, hipersexualizadas, etc.
    • Problemas en el colegio/instituto.

    • Pocas habilidades sociales.

    • Rabietas.

    • Desobediencia.

    • Malas notas sin problemas en las funciones cognitivas.

    • Conductas inapropiadas.

    • Comportamientos extraños.

    • Miedo intenso.

    • Miedos y fobias.

    • Agresividad excesiva.

    • Comportamiento regresivo (realización de conductas de edades anteriores).

    • Mojar la cama a edades avanzadas.

    • Retraimiento y problemas de relación social.

    • Hiperactividad.

    • Conductas repetitivas y obsesivas.

  2. Problemas cognitivos y emocionales: Los problemas cognitivos hacen referencia, como su nombre indica, a problemas en las funciones cognitivas básicas. Entre ellas están la atención, la memoria, el lenguaje, el aprendizaje, la percepción, la comprensión, la resolución de problemas, etc. Si detectamos que el niño tiene problemas en alguna de estas áreas es importante que consultemos con un profesional en busca de posibles trastornos subyacentes. Los problemas emocionales por otro lado, tienen que ver con problemas en la gestión emocional, problemas en la expresión de las emociones y en la comprensión de las mismas.
    • Problemas de aprendizaje.

    • Problemas de atención.

    • Problemas de atención y lectura.

    • Lentitud en el desarrollo del lenguaje o del habla.

    • Falta de respuestas emocionales apropiadas.

    • Escuchar voces o hablar solo.

    • El niño dice ver cosas inexistentes.

Razones para llevar al niño al psicólogo

  • Cuando detectamos que nuestro niño está sufriendo, lo esta pasando mal, está triste o deprimido y no tiene ganas de realizar actividades fuera de casa.
  • Cuando el desgaste psicológico o emocional por estrés es demasiado elevado en casa y esto provoca problemas en la comunicación con nuestros niños (no os obedece ni hace caso a lo que le decimos, no realiza sus tareas…).
  • Cuando vemos que las relaciones sociales del niño son pocas o disfuncionales con interacciones agresivas o es extremadamente retraído o tímido…
  • Cuando vemos que el niño tiene miedo y no consigue lidiar con el, le domina, persiste por demasiado tiempo y provoca problemas de ansiedad.
  • Cuando a los niños les va mal en la escuela, sus notas son bajas, le cuesta aprender o concentrarse en las clases o a la hora de hacer los deberes… Actuar pronto en este ámbito es importante para evitar un posible fracaso escolar.

Estos problemas, que muchas veces pueden parecer normales, son indicadores de que algo puede no ir bien. En estos casos sería adecuado consultar a un profesional para salir de dudas y si fuese el caso, empezar una terapia orientada a la solución del problema.

La salud mental en la infancia y/o adolescencia es importante y no posponer la solución de estos problemas, fundamental. Las consecuencias pueden ser negativas y los síntomas pueden irse agravando con el paso del tiempo.