Taller de resolución de conflictos

Si nos preguntaran por la definición de felicidad, muchos coincidiríamos en definirla como la ausencia de problemas. Y es que por norma general, tendemos a relacionar estos dos conceptos. La realidad es que los problemas son inherentes a la existencia y nadie puede escapar de ellos. Es por esto que desde la psicología sabemos que en lo que debemos centrarnos no es en el problema en sí, sino en la forma en la que nos enfrentamos a ellos y en sus posibles soluciones.

Un problema puede ser visto como algo positivo o negativo. Las personas que ven los problemas como algo positivo, los ven como retos, desafíos ante los que deben buscar una respuesta que les lleve a resolverlo. Del mismo modo, una persona que tienda a ver los problemas como algo negativo también tendera a evitar el problema, no buscará soluciones y se centrará demasiado en sus emociones.

Realmente la gestión emocional es considerada como un conjunto de habilidades esencial para la resolución de problemas. En nuestro centro tenemos un interesante taller de gestión emocional que te invitamos a descubrir.

GESTIÓN DE CONFLICTOS

El hecho de centrarse en la emoción, en el problema, lleva a la rumiación y por lo tanto nos mantendrá estáticos y nos encontraremos con una respuesta poco adaptativa hacia el problema. Si, por el contrario, nos centramos en la solución de ese problema esto repercutirá en un mayor bienestar psicológico.

Por tanto sabemos que existen dos orientaciones hacia el problema.

Orientación positiva hacia el problema:

Es la disposición a evaluar los problemas como resolubles. Es decir, conlleva una visión positiva y constructiva de los problemas, afrontarlos como desafíos, con expectativas positivas de poder resolverlos, con autoconfianza y percepción de autoeficacia. Asimismo, presupone la determinación para implicarse activamente, para destinar tiempo, esfuerzo y persistencia para resolver el problema.

Orientación negativa hacia el problema:

Contrariamente, es la tendencia cognitivo-emocional disfuncional e inhibitoria que consiste en considerar los problemas como amenazas, con expectativas negativas sobre la posibilidad de soluciones a los problemas, dudas sobre la propia capacidad para resolverlos, con respuestas emocionales de ansiedad, frustración y malestar ante éstos.

Orientación racional al problema

D’Zurilla y colaboradores (1973, 1981; 1982; 1999), autores de uno de los modelos más consolidados en torno al procedimiento de solución de problemas, definen la resolución de problemas sociales como el proceso cognitivo-conductual autodirigido mediante el cual una persona intenta identificar o descubrir soluciones efectivas o adaptativas para situaciones problemáticas específicas encontradas en la vida (Vera-Villaroel et al., 2003).

Según estos autores (D’Zurilla y Nezu, 1999), la capacidad general de solución de problemas comprende una serie de habilidades específicas, junto a la motivación, la actitud y la valoración que hagamos de esos problemas.

Los 4 pasos de la resolución racional de problemas:

  1. Definir y formular el problema: ¿Cuál es el problema? ¿Cuál es el estado actual del problema? ¿Cuáles son los obstáculos? ¿Cuál es la meta u objetivo que quiero conseguir? ¿Es realista?
  2. Generar alternativas de solución: ¿Qué posibles soluciones hay? No descartes ninguna en este momento, por muy descabellada que parezca, puede servir posteriormente para generar nuevas ideas sumando distintas soluciones. La creatividad en esta fase es fundamental.
  3. Escoger una solución: ¿Cuál es la mejor solución, aunque no sea perfecta? ¿Qué aspectos soluciona? ¿Puedo ponerla en práctica? ¿Qué necesito? ¿Cuánto tiempo necesitaré? ¿Qué consecuencias a corto, medio y largo plazo tendrá?
  4. Puesta en práctica y verificación: ¿Cómo sabré que ha funcionado? Ponte indicadores concretos para evaluar los resultados. En caso de que no resulte como esperabas, se puede iniciar el proceso con las siguientes alternativas que en un primer momento se hayan descartado o empezar de nuevo por el paso 1.

Factores o tendencias que obstaculizan la resolución de problemas

  • Impulsividad
  • Atribución errónea de la causa del problema
  • Miedo al fracaso
  • Evitación
  • Mala gestión emocional
  • Infravalorar nuestra capacidad